Movimiento
Unidad definida por la acción comunicativa que realiza, no por su tamaño.
¿Qué hace este segmento?
Convierta un índice temático en un mapa retórico-argumentativo: una secuencia de movimientos, preguntas, ideas provisionales y decisiones de orientación al lector.
Se actualiza mientras completa el formulario.
Están diseñados como dispositivos de trabajo. Cada uno delimita el papel de la IA, las operaciones que realizará, el formato de respuesta y aquello que seguirá siendo decisión del autor.
Cada actividad integra escritura propia, un prompt contextualizado y un espacio para registrar qué se acepta, qué se modifica y qué se descarta de la respuesta de la IA.
Unidad definida por la acción comunicativa que realiza, no por su tamaño.
¿Qué hace este segmento?
Pregunta, idea provisional, función, respaldo previsto y enlace.
¿Qué deberá explicar o sostener?
Orden elegido para disponer los movimientos y núcleos.
¿Por qué aparece antes?
Cambio de comprensión que cada unidad hace posible.
¿Qué puede entenderse ahora?
Traducción del mapa a decisiones concretas de escritura.
¿Cómo se convertirá en texto?
Señales lingüísticas que vuelven visible una relación ya construida.
¿Cómo reconocerá el lector el vínculo?
Marque un criterio solo cuando pueda señalar su evidencia. La coherencia no se decreta: se localiza en relaciones observables.
Miller entiende el género como una respuesta social tipificada; Bazerman muestra que las formas académicas participan en la producción y legitimación del conocimiento. La estructura se justifica por lo que permite hacer.
Bereiter y Scardamalia distinguen entre volcar lo que se sabe y reorganizarlo frente a un problema retórico. El mapa obliga a seleccionar, relacionar y jerarquizar.
Flower y Hayes describen la escritura como un proceso recursivo. Por eso el plan se prueba mediante fragmentos y puede cambiar después de escribir.
Swales permite analizar las partes por sus funciones comunicativas. Hyland muestra cómo el metadiscurso ayuda a hacer visibles las relaciones, sin sustituirlas.
Witte y Faigley advierten que los enlaces lingüísticos no garantizan la calidad global. Primero debe existir una relación conceptual; luego el lenguaje la vuelve legible.